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Principios fundamentales para diseñar las áreas de reprocesamiento

Demasiado a menudo se reconoce que se presta muy poca atención a las áreas de esterilización y reprocesamiento de las consultas odontológicas, ya se trate de las ya existentes o de las recién montadas. Sin embargo, el reprocesamiento de los instrumentos entre un paciente y otro es fundamental para cumplir las normativas en materia de higiene que se encuentran en vigor en las consultas odontológicas actuales.

Además, tampoco hay que olvidar el "deber de atención" moral y legal del odontólogo, que implica la introducción de medidas de control de infecciones eficaces, bien definidas y correctamente aplicadas para evitar la transmisión de enfermedades infecciosas a los pacientes y al personal.


Cabe reseñar en especial que, desde la aparición del síndrome respiratorio agudo grave (SRAG), los brotes epidémicos de gripe aviar y la pandemia actual de Ébola, los pacientes son ahora más conscientes de la importancia de la higiene, por lo que no dudan en preguntar a los odontólogos sobre las reglas de asepsia y las precauciones estándar que se toman al respecto. Esto también ocurre en los centros de tatuajes, piercings y podología, tal como corroboran los numerosos artículos de prensa publicados en torno a este tema.

Más allá de los aspectos meramente reguladores o de seguridad, los dentistas han convertido el área de esterilización en un activo clave de su actividad diaria. Situada en una ubicación destacada y visible, permite que los pacientes entiendan desde el primer momento que su salud y su seguridad es importante para los profesionales médicos. De hecho, el personal no vacila en compartir con los pacientes su compromiso con la higiene y está encantado de responder a cualquier pregunta que estos puedan tener. Y el paciente, gracias a la atención recibida, se siente confiado y seguro.

Crear nuevas áreas de reprocesamiento o mejorar las existentes no es un reto "insuperable". Simplemente requiere seguir algunos principios básicos que se describirán en este artículo.

Tamaño de las salas de reprocesamiento

La cantidad de espacio dedicado al área de reprocesamiento es muy importante. En la mayoría de los casos es demasiado pequeño. La sala debe ser funcional, estar bien iluminada y disponer de un espacio acorde con el tamaño de la consulta y con el número de instrumentos que deben reprocesarse. Además, es preciso integrar los dispositivos de limpieza y esterilización con sus accesorios correspondientes, así como garantizar que hay espacio suficiente en el banco de trabajo para almacenar los instrumentos entre los pasos del protocolo, es decir, antes y después de la limpieza o antes y después del envasado y la esterilización.

Área de reprocesamiento

El primer principio fundamental es prever dos áreas (virtuales) en la sala, esto significa, una zona sucia y una zona limpia. En un uso racional, los instrumentos se mueven en un sentido, desde la zona sucia hacia la zona limpia. Como consecuencia de este flujo unidireccional, los instrumentos procesados (limpios) no pueden entrar en la zona sucia; así pues, en un caso ideal el área de reprocesamiento debe ser una especie de pasillo rectangular que tiene dos puertas (ENTRADA y SALIDA). Ambas áreas requieren una correcta ventilación y el flujo de aire debe pasar de la zona limpia a la zona sucia para evitar que el aire potencialmente contaminado circule por la primera. Esto se consigue presurizando la zona limpia o evacuando el aire de la zona sucia.


En la entrada, debe haber una pila para el lavado de manos, equipada con un punto para el lavado de los ojos, algo crucial en el caso de que se produzca una salpicadura de desinfectante o de un fluido tóxico. Los dispensadores de jabón y de gel hidro-alcohólico deben tener un sistema automático de dispensación que evite la contaminación de grifos o botellas con las manos sucias. Se recomienda limpiarse las manos secas con pañuelos de papel.

Área de reprocesamiento

La configuración de cada área de trabajo y de cada dispositivo debe seguir los pasos de reprocesamiento, es decir, desinfección previa, aclarado, limpieza, aclarado, secado, envasado y esterilización. Esta sala no se utilizará para ningún otro propósito. Los suelos y las superficies de trabajo deben ser suaves y lisas, sin esquinas o bordes afilados y, además, tienen que poder limpiarse y desinfectarse con facilidad.

Desechos

Los desechos deben eliminarse en bolsas o contenedores a través de los orificios del banco de trabajo. Los elementos afilados y los objetos cortantes deben eliminarse de forma segura en contenedores de plástico específicos para proteger al personal que, a continuación, serán recogidos y procesados por empresas especializadas en tratar residuos contaminados. Asimismo, es imprescindible seguir las normativas locales y nacionales que se encuentren en vigor, pues estas pueden variar de un país a otro.

Desinfección previa - Remojo

Con el fin de evitar que la sangre, la saliva y otros restos se queden secos, todos los instrumentos utilizados y no utilizados deben ponerse en remojo lo antes posible después de cada intervención, utilizando para ello uno o más contenedores de desinfección en función del número, del tipo y del tamaño de los instrumentos; es decir, uno pequeño para fresas o limas y otros más grandes para artículos de mayor volumen, como kits, cartuchos o similar. Tenga en cuenta las directrices del fabricante de NO sumergir ni remojar los instrumentos de transmisión en soluciones. Asimismo, observe de forma estricta las normativas del fabricante sobre la concentración y el tiempo de contacto de los productos químicos.

La temperatura de la solución debe oscilar entre 40 °C y 45 °C como máximo, pues así se evitará la coagulación de proteínas sanguíneas, lo que dificultaría el proceso de limpieza. Otra de las ventajas de este primer paso crucial es la reducción de la cantidad de microbios, lo que a su vez reduce el riesgo de que se produzca una infección durante la manipulación o la limpieza. Una pila permite aclarar los instrumentos con agua corriente con el fin de eliminar cualquier residuo químico, sobre todo en elementos huecos o articulados. El motivo es que tales residuos podrían provocar manchas y daños irreversibles en los instrumentos si se omite el paso de aclarado minucioso.

Limpieza

El paso correspondiente a la operación de limpieza es de máxima importancia. La limpieza mecánica mediante el uso de un limpiador ultrasónico ofrece un buen nivel de rendimiento.

Nota: La limpieza manual es el método de limpieza menos eficaz, en especial en el caso de instrumentos complejos o huecos y en superficies rugosas. El grado de limpieza se basa en la experiencia y la apreciación del usuario y también entraña el riesgo de provocar lesiones e infecciones al personal. Con el fin de eliminar los productos químicos, todos los instrumentos deben aclararse con agua corriente en una segunda pila. En un caso ideal, esta operación debe estar seguida de un segundo aclarado con agua desmineralizada para eliminar los residuos y las sales presentes en el agua corriente, ya que de lo contrario esto podría dar lugar a manchas blanquecinas en los instrumentos esterilizados.

Las lavadoras y las lavadoras-desinfectadoras representan el método de limpieza preferido gracias al mayor rendimiento del ciclo de limpieza que presentan, validado por el fabricante en conformidad con las estrictas normativas aplicables (como es la norma ISO EN15833-1/-5). El desarrollo del ciclo incluye las operaciones de prelavado, lavado y secado, lo que deja espacio libre en el banco de trabajo y ahorra el recipiente o recipientes de remojo y una pila. Pero sigue siendo conveniente mantener la segunda pila.

Espacio de reserva en el banco de trabajo después de la limpieza

Junto a la estación de lavado, se reserva un espacio para comprobar que los instrumentos están secos y se encuentran en perfecto estado. El aire comprimido puede ayudar a secar los instrumentos articulados (como las tijeras, las pinzas o similar); además, puede que también sea necesario realizar una lubricación periódica. Los instrumentos de transmisión se mantendrán en el mismo lugar. La limpieza interna y externa, así como la lubricación, deben recibir un apoyo mecánico mediante un proceso automatizado y validado por el fabricante. Es prácticamente imposible realizar una limpieza interna manualmente.

Embolsado - Esterilización

Debe existir un área con una unidad de embolsado (selladora), así como una zona para el almacenamiento temporal de los paquetes antes de ser procesado en el esterilizador. Para poder garantizar una esterilización segura y eficaz, es imprescindible comprobar la compatibilidad de la carga y del tiempo de ciclo. Si se selecciona un ciclo que no está diseñado y validado para el tipo de carga (instrumentos), se obtendrán productos no estériles.
El espacio adicional existente delante del esterilizador está previsto para el enfriado y el etiquetado de los paquetes que el usuario ha autorizado para su almacenamiento y su uso. Debe prestarse una especial atención a esta última comprobación, pues es imprescindible asegurarse de que las bolsas están herméticamente cerradas y completamente secas. Los instrumentos/paquetes que no están secos no se consideran estériles.


Para prolongar el tiempo de almacenamiento, los elementos incluidos en bolsas deben guardarse fuera del área de reprocesamiento y cirugía en cajones o armarios limpios y secos. Si se procede de este modo, los elementos individuales incluidos en bolsas podrían ser almacenados durante 3 meses, que es el tiempo de almacenamiento más común. Este periodo de tiempo puede variar dependiendo de la normativa local.


Conclusión

Me gustaría que todos los lectores reflexionaran sobre estas dos definiciones:

Reprocesamiento:
"Todos los pasos necesarios para garantizar que un producto sanitario usado es seguro para ser reutilizado” (ADA Directrices para el control de infecciones - 2012).

Esterilización:
„"Proceso validado utilizado para liberar a un producto de microorganismos viables".
"…la presencia de un microorganismo viable en cualquier artículo individual puede expresarse en términos de probabilidad. Esta probabilidad puede reducirse a un nivel muy bajo, pero nunca puede reducirse a cero". (ISO/TS 11139:2006).

En otras palabras, cuanto mejor se realice cada uno de los pasos, más posibilidades existen de acercarse a "cero". Recuerde que todos y cada uno de los pasos del ciclo de reprocesamiento son importantes. No realice con precipitación ni omita ninguno de ellos, pues esto pondría en peligro la esterilización y la seguridad de los pacientes y del personal.

Christian Stempf
Christian Stempf

Acerca del autor

Christian Stempf cuenta con una amplia experiencia dentro de la industria odontológica europea. Ha trabajado en la prevención de infecciones durante más de 20 años, concentrándose en el reprocesamiento de productos sanitarios reutilizables y, en concreto, en la esterilización y la organización de las áreas de esterilización. Adquirió una valiosa experiencia y conocimiento práctico gracias a sus actividades diarias y contactos con profesionales sanitarios y expertos en el campo de la prevención de infecciones de todo el mundo. Es miembro del Comité de normalización europeo (CEN-TC102) y participa en dos grupos de trabajo: esterilizadores de mesa (EN 13060) y lavadoras-desinfectadoras (EN 15883). Christian comparte su experiencia ofreciendo conferencias independientes y objetivas en torno al tema de la esterilización y la prevención de infecciones destinadas a profesionales sanitarios y, además, también imparte amplios cursos dirigidos a asistentes de odontología de todo el mundo.

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